En enero de 2006, un nuevo juego llegaba a Nintendo DS para poner a prueba nuestros reflejos a la hora de juntar bolitas de colores. Azul con azul y rojo con rojo, así de fácil y así de complicado, porque llegar a dominarlo por completo era todo un reto en el que pocos llegaron a tener éxito. Esta semana en "El Octavo Arte" realizamos un análisis retrospectivo de ActionLoop.

Desde el nacimiento de los videojuegos, nos encontramos con ciertos títulos que presentan una mecánica enormemente simple, pero que terminan siendo los más adictivos (véase Pong o Tetris). No son grandes aventuras, no tienen gráficos espectaculares y aunque carecen de historia alguna, poseen ese "algo" que hace que no puedas parar de jugarlos.
Era el caso de este ActionLoop, que consistía en algo tan sencillo como juntar bolitas por colores. En cada fase había un carril por donde iban apareciendo las esferas, que se dirigían hacia un vórtice. Con la ayuda del Stylus, debíamos lanzar nuestras propias bolas para evitar que las del carril llegasen al vórtice, momento en el que habría terminado nuestra partida.
El modo de juego principal era Resistencia, en el que los jugadores debían aguantar sin que las bolitas alcanzasen el vórtice a lo largo de cuatro circuitos distintos. Los dos primeros resultaban bastante asequibles, pero los dos últimos solo eran aptos para los jugadores más hábiles, ya que superarlos requería pericia, reflejos y práctica.

Desde el nacimiento de los videojuegos, nos encontramos con ciertos títulos que presentan una mecánica enormemente simple, pero que terminan siendo los más adictivos (véase Pong o Tetris). No son grandes aventuras, no tienen gráficos espectaculares y aunque carecen de historia alguna, poseen ese "algo" que hace que no puedas parar de jugarlos.
Era el caso de este ActionLoop, que consistía en algo tan sencillo como juntar bolitas por colores. En cada fase había un carril por donde iban apareciendo las esferas, que se dirigían hacia un vórtice. Con la ayuda del Stylus, debíamos lanzar nuestras propias bolas para evitar que las del carril llegasen al vórtice, momento en el que habría terminado nuestra partida.
El modo de juego principal era Resistencia, en el que los jugadores debían aguantar sin que las bolitas alcanzasen el vórtice a lo largo de cuatro circuitos distintos. Los dos primeros resultaban bastante asequibles, pero los dos últimos solo eran aptos para los jugadores más hábiles, ya que superarlos requería pericia, reflejos y práctica.
Las otras dos modalidades, Prueba y Jaque Mate, daban una vuelta de tuerca más a la mecánica e introducían nuevos elementos. En Prueba, los jugadores debían deshacerse de todas las esferas a lo largo de más de 50 circuitos distintos, enfrentándose a "jefes finales", soplando en el micrófono para despejar la pantalla, y ayudándose de ítems especiales. En el caso de Jaque Mate, el objetivo era hacer desaparecer una cadena de bolitas con un número limitado de ídem. Además, ActionLoop permitía a dos jugadores realizar frenéticas competiciones entre ellos por medio del WiFi que incorpora la consola.
Por lo tanto, si estáis buscando un juego largo, difícil y adictivo, corred a vuestra tienda más próxima en busca de ActionLoop, y os llevaréis el sistema de vibración que incluye para vuestra Nintendo DS. Si tenéis suerte, quizás encontreis este clásico rebuscando entre las estanterías. Merece la pena.

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